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sábado, 3 de noviembre de 2007

Trancamos la intercomunal de Barcelona en protesta por los dos estudiantes asesinados en el Zulia














aquí fue cuando llego la policía a apagar los cauchos









Casi se me olvidaba primero llegaron 5 policías, esos fueron los que dialogaron con nosotros y nos dijeron que si no tuvieran el uniforme estuvieran acompañándonos, porque este gobierno los tiene arre... luego llegaron esos otros unos en las motos otros en patrullas, sin mediar palabras con lacrimogenas en las manos (cabe resaltar que no las usaron) y apagando los cauchos, mientras apagaban los cauchos estábamos hablando con los 5 primeros que llegaron pero también estaban unos de los que de los segundos y fueron ellos los que rociaron el gas pimienta, yo estaba hablando con 2 chamas y un chamo y fue a nosotros 4 a los que nos echaron el gas, uno me roció de espalda, en el cuello y otro de en la cara.


Solo pongo una foto del cuello (obviamente photoshopeada), la de frente me la reservo.


Luego de esto, volvieron a encender los cauchos, como a los 20 minutos cuando me había pasado un poco el efecto del gas me incorporé de nuevo a la protesta.

obviamente cara "retocada"








Los policías se quedaron viendo hasta que nos fuimos, se les dijo bien claro que mucho cuidadito, porque ahora si estamos arrechos de verdad.


sábado, 29 de septiembre de 2007

Chávez posee armas de destrucción masiva

Gustavo Lazzari

El Stockholm International Peace Research Institute publicó un informe anual (SIPRI Yearbook 2007) donde se detalla notables y preocupantes compras de armamento por parte de Hugo Chávez.

El incremento de la capacidad militar de un gobierno totalitario sin límites institucionales con una democracia prostituída es una fuente de preocupación para toda la región.

Según el informe, Chávez adquirió radares a China, helicópteros a Alemania, equipamiento para aviones F 16 a Israel, sistemas anti misiles navales y aviones de entrenamiento a Italia, 33 helicópteros a Rusia (entre ellos 10 Mi 24, de combate), misiles aire-aire a Rusia, barcos a Corea del Sur a lo que hay que sumar nueve submarinos rusos y los 100.000 fusiles automáticos Kaláshnikov AK-103.

Sin embargo, los mas de 10.000 millones de dólares gastados en armamentos esconden el verdadero nombre del arma de destrucción masiva que posee el gobierno de Chávez.

El Socialismo del Siglo XXI es un arma de destrucción masiva.

La historia así lo demuestra. En el siglo XX bajo los regímenes socialistas murieron al menos 60 millones de personas por motivos de represión político-ideológico. La China de Mao (40 millones), el Régimen de Stalin (20 millones) y el Régimen de Pol Pot (1,65 millones). Cabe señalar que muchos grupos setentistas locales se inspiraban en la Unión Soviética, en el maoísmo y en el camboyismo como modelos a imponer en América Latina.

En aquel entonces, Stalin asesinó al 10% de su población, en tanto que Pol Pot liquidó el 20% de los camboyanos. Todo en nombre de la revolución socialista. La misma que promueve Hugo Chávez y con la que coquetean irresponsables grupos vernáculos.

El listado es necesariamente incompleto. Resulta inútil y doloroso repasar todas las víctimas de los dictadores socialistas. El dato mas revelador es que esta ideología de la envidia y el resentimiento en el siglo XX provocó mas víctimas que todas las catástrofes naturales juntas. Todos los terremotos, tsunamis, huracanes y ciclones fueron mas benévolos que los Stalin, Mao, Pol Pot, Castro y demás dictadores del socialismo.

Chávez consagra el socialismo del siglo XXI mediante el proyecto de reforma constitucional y los lineamientos de gobierno llamados “los cinco motores”.

Muchos políticos y autodenominados intelectuales de América Latina minimizan el riesgo que implica el gobierno de Chávez debido a los supuestos “avances en salud y educación”. Históricamente lo mismo se dijo de Mao, Stalin, Hitler, Mussolini y Castro. Los intelectuales suelen ser condescendientes con los dictadores.

En América Latina, Hugo Chávez y Fidel Castro tienen entre sus seguidores a cantantes, escritores y periodistas que a coro, pontifican la salud y la educación de Cuba y Venezuela. Paradójicamente, jamás se atenderían ni encomendarían la instrucción de sus hijos en esos países.

Chávez está poniendo en riesgo a su propia gente y a la región. La compra de armas, el clima hostil, las restricciones a la prensa y a la oposición, los fraudes electorales, y la imposición del socialismo (auténtica arma de destrucción masiva) implica un riesgo letal para las democracias de América Latina.

Venezuela puede darse el lujo de jugar al pichón de Castro o Stalin, pues el precio del petróleo (a U$S 70 el barril) permite financiar cualquier dislate. El resto de América Latina, no tiene petróleo, tiene pocos recursos y los voceros del chavismo pueden hacer un daño aún mayor.

El MERCOSUR debe solicitar formalmente explicaciones sobre los propósitos del armamentismo de Chávez. Deberá a su vez, reconsiderar si Venezuela cumple con la cláusula democrática. Si el gobierno de Chávez no respeta las formas republicanas y democráticas deberá ser expulsado del acuerdo regional.


Chávez le da "la colita" a un terrorista


sábado, 22 de septiembre de 2007

Casos de tortura en centros de rehabilitación (CHAVISTAS ASESINOS)

"A mi hijo lo torturaron"

"Le metieron electricidad, le cortaban la espalda, las sienes. Mi hijo fue torturado en ese Saina, tenía heridas punzopenetrantes. Me lo intentaron estrangular con una sábana, yo lo conseguí y le vi las marcas en el cuello"

El Impulso
Así comienza el relato de Ligia (nombre ficticio), madre de un adolescente internado en el Socioeducativo Pablo Herrera Campins durante cuatro meses. Mientras clama justicia, Ligia también debe lidiar con un esposo maltratador y una familia agresora; sólo se aferra a su fe cristiana. Ella documentó la experiencia de su hijo en un diario, convertido en el único desahogo ante tanta impotencia.

El dolor de las madres es una de las situaciones más desgarradoras del mundo, porque ellas son los únicos seres capaces de sentir como propio el sufrimiento de sus hijos, independientemente de sus faltas o errores. Eso reflejaba en su rostro una madre que decidió compartir su amarga experiencia, vivida antes y después del ingreso de su hijo, de apenas 15 años, al Centro Socioeducativo Pablo Herrera Campins, ubicado en El Manzano, el cual forma parte del Servicio de Atención Integral al Niño y Adolescente (Saina).

Su testimonio es el último de una investigación periodística emprendida por el diario EL IMPULSO, pero, ciertamente, resultó ser el más preocupante, ya que la presunta víctima permaneció por espacio de cuatro meses en la mencionada dependencia y aún le cuesta conciliar el sueño, mientras sus conductas agresivas empeoran con el paso del tiempo.

Cuando su madre, a quien llamaremos Ligia para resguardar su seguridad y la de su hijo -en concordancia con la normativa legal vigente-, recibió a un equipo de reporteros en su casa al oeste de la ciudad, sus manos temblaban al abrir la puerta e invitaba compulsivamente a pasar rápido al interior de la vivienda, por temor a los comentarios de los vecinos.

"No me quiero ni imaginar si alguien los ve aquí", decía con evidente nerviosismo. Una vez adentro, se sentó y con timidez preguntó: "¿Y qué quieren saber?, a lo que se le respondió "queremos saber de Saina". Ella simplemente agachó la cabeza por unos instantes, para luego levantarla con los ojos vidriosos y dio su consentimiento, no sin antes sentenciar: "Yo tengo fe en la justicia divina y en la voluntad de Dios, porque esto no puede continuar".

Terribles recuerdos
Comenzó su relato admitiendo, con su rostro enrojecido, que su hijo no vive con ella por sus problemas de conducta y el rechazo de su padrastro, quien, desde una de las habitaciones, interrumpió la conversación en repetidas ocasiones con fuertes gritos. Él tampoco podía saber de la presencia de los reporteros.
Confesó sentirse atrapada, ya que no puede regresar con su familia materna, allá recibe más maltratos de los soportados en su vida de pareja. Tiene menos de 35 años, pero su semblante refleja las huellas del sufrimiento, encargadas de aumentar su edad a la vista.

-Mi hijo Simón (nombre ficticio) duró cuatro meses en el Socioeducativo del Manzano, porque hicieron caso omiso a mis gestiones para liberarlo y ni los abogados decían nada. Él ingresó por su supuesta participación en el robo de un vehículo y fue detenido por un funcionario que le reconoció. De allí fue a la comisaría para ser trasladado, finalmente, al Manzano.
Cuando llegué a la comisaría, prosiguió con tono de indignación, me dijeron que Simón estaba arrestado y me pidieron 300 mil bolívares para soltarlo, es decir, para no pasarlo a la Fiscalía. Claro, fue trasladado al Manzano, porque, ¿dónde iba a conseguir ese dinero? Y si lo entregaba me seguirían matraqueando. Ni siquiera me dejaron acercarme a él. Supe que durante el traslado, fue golpeado con una grapadora y llegó al centro en la noche, porque los funcionarios le decían que se habían perdido, por eso duraron horas dando vueltas con Simón en el carro. Eso no lo entiendo.

"En esa instancia, él fue maltratado por todos, especialmente por los compañeros. Le metieron electricidad, le cortaban la espalda, las sienes. Mi hijo fue torturado en ese Saina, tenía heridas punzopenetrantes. Yo escribí todo eso en un diario para llevar registro de todo; allá adentro él tuvo que moverse y los internos formaron un grupo para quitarle la ropa o los zapatos a todos los nuevos, pero mi muchacho se negó. Allí lo empezaron a torturar", relató mientras las lágrimas comenzaron a correr por su rostro.

-Simplemente, Simón se negó a participar en eso y por ende, debía soportar un mes de tortura. Si aguantaba esos días, lo dejarían tranquilo, entonces me "lo intentaron estrangular con una sábana, yo lo conseguí y le vi las marcas en el cuello". Sólo me dijo que ellos tenían un juego a allá adentro y "no había pasado la prueba", no me habló más.

"Sobre abusos sexuales no comentó nada. Sin embargo, decidió pedir una revisión médica, porque no aguantaba los maltratos y lo cambiaron a un área de muchachos cristianos, pero no me dieron ningún tipo de informe forense. Cuando me contó eso, yo le metí la mano por la camisa y toqué su espalda... estaba todo lacerado. Mi niño empezó a llorar y le vi las cortadas en el brazo, si no me atrevo a tocarlo, no me enteraría jamás de su sufrimiento. Me advirtió sobre los comentarios. Al parecer, quien habla sufre más".

En otras conversaciones, dijo secando su llanto, me enteré de unos combates que se inician a las siete de la noche, los sacan a pelear. Mi hijo contó que "los guías se ponen capuchas y quien se portaba mal era llevado al patio".

"Si usted me pregunta cómo sobrevivió, yo no le sé responder; todos los días le pedía a Dios mucha humildad ante todo ese maltrato. Ese niño viene de una familia disfuncional, creció con puras agresiones verbales y físicas, las sintió desde los cuatro años. Entonces, ¿qué podíamos esperar de él? Yo le pedí que aprendiera a ser humilde, así no me lo dañarían más".

Drama de visitas

El relato de la señora Ligia también dio cuenta de las dramáticas situaciones que, presuntamente, deben sortear las madres de los adolescentes recluidos en el Socioeducativo.

Con mucha pena, trataba de ocultar su llanto o calmarse para continuar su historia, pero, en algunos instantes, apartaba la mirada para tomar fuerzas y seguir contando la experiencia que marcó a su familia. Mientras tanto, pedía silencio a sus otros niños, a fin de impedirle a los pequeños la ocurrencia de llamar a su papá, situación que resultaría faltal para ella.

-Pasaron los días y Simón estaba desesperado, además yo tenía la ilusión de lograr un traslado a una granja, pero la prioridad de la defensora era sacarlo de ahí, sin importar hacia dónde. Dentro del centro, ellos tenían un comedor y en una celda dormían hasta ocho muchachos; todos en camas de cemento con colchonetas.

"Dormir era muy difícil. Mi hijo dice que los gritos eran fuertes y se escuchaban muchas cosas raras durante la noche, por ejemplo, durante un apagón reciente se escucharon gritos extraños y se quedó dormido como a las tres de la mañana. Su peor temor era pasar a un sitio llamado Control 2, me decía que allí violaban a la gente y los cortaban, también habló sobre los tigritos, unos cuartitos pequeñitos donde no te puedes acostar y los dejaban allí, parados y mojados. Los miembros de una conocida banda duraron en esos tigritos como dos semanas, sólo los sacaban para comer".

La visita, aseguró, era lo más terrible, en especial para las mujeres. Primero, nos tomaban los datos, nos quitaban las bolsas y llamaban a un cuarto, donde teníamos que quitarnos todo, hasta las ligas del cabello. Eran cuatro o cinco madres juntas. Ya desnudas, nos ponían a saltar cinco veces de frente y de espalda, mientras la mujer policía nos sacudía el pelo o nos revisaba la boca con las manos.

"Durante la revisión de la ropa, debíamos permanecer agachadas y esa policía nos tenía que ver así, desnudas, abiertas. Nos vestíamos y nos tomaban los datos otra vez. Te dicen que la visita son dos horas, pero, por la requisa, es como media hora o cuarenta minutos".

Persisten las secuelas
Como madre, la única petición de Ligia es más humanidad para el sistema de atención. Ella cree en la mística de muchos profesionales, quienes podrían tratar a los muchachos como sus propios hijos.

-Ellos son niños y deberían investigar cómo ha sido su vida, por qué actúan así. Los centros no deben colaborar a la destrucción, pero ese Socioeducativo no tiene nada que ver con un lugar de reinserción, es un lugar de maltratos y cosas horribles.

"Ahora, mi hijo tiene más problemas de conducta, su agresividad aumentó y me preocupa, porque aún disfruta de la medida cautelar. La psicóloga me dijo que tenía trastornos biopsicosociales. Otra cosa, le dieron un documento donde lo remiten a una consulta por definición de sexo, una enfermera me advirtió que arreglara eso, pues si lo agarran con ese papel lo iban a tomar como un violador".

Ligia también hizo referencia a las amenazas recibidas por su hijo Simón, confesó estar llena de temores y le prohibió salir de la casa donde vive.

-Hace una semana, llegaron unos hombres con chaquetas negras en una camioneta "machito" blanca, sin ninguna identificación. Lo pusieron contra la pared y le dijeron que se lo iban a llevar, curiosamente sabían su nombre completo. También le gritaban: "Tú no tienes derechos, tú eres un delincuente", en eso salieron mis familiares y se enfrentaron a ellos, los agredieron verbalmente. Días antes, un carro oscuro se la pasaba rondando la casa.

Dolorosa crónica

Con afán de registrar todos los hechos que afectaron a su hijo Simón (nombre ficticio), Ligia (nombre ficticio) comenzó a escribir un diario detallado, el cual se convirtió, con el paso de los meses, en un medio para desahogar el dolor de una familia, aparentemente ignorado por toda una sociedad y sus autoridades.

Fragmentos del Diario:

-Marzo: Este manuscrito se inicia cuando asistí a la Lopna y me entrevisté con una consejera. Llamé a la persona que cuida a mi hijo, me dijo que lo habían detenido y me fuera para la Fiscalía. Hablé con él, luego lo trasladaron a otra Fiscalía, al Cicpc y de allí, para el Manzano. Los funcionarios me dijeron que me presentara con fotocopia de la cédula para la audiencia, con la asignación de una defensora.
A finales del mes, me presenté en la audiencia, me llevaron a la sala donde se le daría curso. La acusación del fiscal fue muy contundente, por eso la juez decidió privarlo de la libertad por varios meses, debido a la acusación y para resguardar su seguridad.

-Abril: Fui a visitarlo. Mi niño, lo vi tan vulnerable, lo abracé y lo besé, se me acostó en las piernas y pude sentir su dolor. Las lágrimas le corrían, acaricié su cabello y canté una canción cristiana; le dije que todo pasaría y prometí que nos iríamos muy lejos, sentí el tiempo muy corto. Mañana me entrevistaré con la abogada.

-Otro día de abril: Fui a visitarlo, entramos tarde y se corría el rumor de un motín entre todas las mujeres presentes. Estaba la Guardia y varias unidades de la policía, no nos daban ninguna explicación. Estábamos desde la mañana, pero nos dejaron entrar a las cuatro y media de la tarde. La mujer policía venía muy enojada por un mal comentario que hice de ella, decidí pedirle disculpas. ¡Ay mi Dios! No tolero las injusticias, siento que debo luchar por los derechos del prójimo, quiero ser una revolucionaria en tu evangelio y en tu amor.

-Otro día de abril: Hoy fui a ver a mi hijo Simón. Está más tranquilo, confiado en el Señor y dispuesto a restaurarse. La trabajadora social me dijo que, de verdad, se le sentían deseos de cambiar, incluso hablamos de un estudio social.

-Otro día de abril: Hoy me llamó Simón, un joven le había prestado el celular y me dijo que le regresara la llamada. Yo lo llamé, pero estaba muy angustiado, se derrumbó, le dije que saldría en menos tiempo y tratara de no desesperarse.

-El día después: A mi hijo lo cambiaron a otro lugar y lo encuentro más delgado. Me contó que otros muchachos hacen una huelga de hambre por un compañero; ese muchacho está muy enfermo, fueron a bañarlo y luego lo dejaron en la camilla pero no puede valerse solo.
Al muchacho lo dejaron para que unos rivales lo "embromaran", cuando él se dio cuenta llamó a los maestros e hicieron caso omiso, se tiró de la camilla y se volvió a fracturar sus huesos, nadie quiso ayudarlo; se arrastró hasta la celda donde estaba mi hijo y les pidió ayuda, ellos estaban encerrados y los cuidadores se "hicieron los locos", entonces empezaron a golpear las rejas. Mi hijo dice que el muchacho tenía mucho dolor, yo le pedí que no se metiera en esas cosas.

-Abril: El miércoles fui a ver a mi hijo. Todo iba bien hasta que salió uno de muchachos ubicados en la zona más violenta diciendo muchas palabras obscenas, uno de los cuidadores trató del calmarlo y luego entró la mamá, él se puso más violento. Los maestros tuvieron que salirse y yo me arrinconé con mi hijo, todo fue horrible hasta sacaron un cuchillo.
Simón quería ir por las cosas que yo le había traído, pero no lo dejé. Él me protegía y yo lo protegía, después uno de ellos desprendió un farol colgado en la puerta y lo iba a lanzar contra el techo para partir el bombillo, mi hijo le gritó que nos podía golpear y nos llevaron a otro lugar. Yo lloraba, abrazada a mi hijo, y él me decía que todo iba a pasar; luego llegó un muchacho y me dijo que me acompañaría a la puerta, pero Simón no se lo permitió.

-Abril: Visité a mi hijo y tenía unas marcas en el cuello, eran signos de estrangulamiento y en el brazo tenía unos rasguños, le pregunté qué había pasado y me contó que los muchachos formaron un grupo y si no se unía a ellos, lo iban a torturar. Creo que ya es hora de hacer algo para sacarlo.

-Mayo: Hoy no pude ver a mi hijo, por varios motivos. He llorado
mucho, pues no es fácil esta situación que estoy viviendo.

-Mayo: Dos hombres fueron a ver a mi hijo para decirle que renunciara a su defensora, porque ella no estaba haciendo nada por él. Él se negó.

-Mayo: Hoy fui a buscar a mi hijo, le dieron medida cautelar; sólo tendrá que presentarse a los tribunales. Mi Dios, nos coloco ante tus pies, que se haga tu voluntad y no la del hombre.


"En Saina los jóvenes se acostumbran a llevar golpes"

Lleno de temores y angustia notoria, un ex-guía del Centro Socioeducativo Pablo Herrera Campins, en El Manzano, aseguró que todas las denuncias de presuntas agresiones a adolescentes son verdaderas y se quedan cortas al describir la terrible realidad del servicio

Agregó que él y su familia también son víctimas de persecuciones y que el maltrato a los muchachos se inicia con su llegada al centro. Decidió contar su historia, porque tiene fe en la institución y atribuyó la responsabilidad del "caos interno" a los actuales directivos de Saina

Pese a las investigaciones efectuadas y los crudos testimonios obtenidos en torno a los presuntos maltratos a jóvenes en las dependencias del Servicio de Atención Integral al Niño y Adolescentes (Saina), la verdad no sólo se encuentra clavada en la memoria y la dignidad supuestamente mutilada de familias completas, sino en las vivencias de quienes día tras día conviven con los muchachos para lograr su reinserción, muchos de los cuales podrían haber desviado su misión para convertirse en los protagonistas de una especie de pesadilla.

Se trata, por supuesto, de los llamados guías quienes, según la versión oficial, poseen un elevado perfil para atender a los niños en situación de riesgo y los adolescentes en conflicto con la ley y son señalados por los declarantes como los victimarios de los peores maltratos, vejaciones e incluso torturas.

Aunque tales versiones no generalizan, un nuevo testigo apareció en la escena para relatar, igual que los presuntos afectados, sus experiencias como trabajador o guía del Centro Socioeducativo Pablo Herrera Campins de El Manzano, todo lo que sabe y todo lo que vio. Contrario a lo que podría esperarse, este trabajador ratificó las denuncias emitidas contra el servicio y para hacerlo debió sobreponerse a un temor que traspasaba sus ojos y dominaba todos sus gestos.

El mencionado ciudadano a quien llamaremos Héctor, exigió el resguardo de su identidad, pues debió esquivar a los vehículos sospechosos que rondan su hogar todos los días para llegar al encuentro del equipo reporteril que le esperaba en un parque del norte barquisimetano.

Llegó vestido de azul y sudando excesivamente, miraba hacia todos lados y dejaba caer documentos de una carpeta con mucha torpeza. "Estoy seguro, me tienen chequeado", decía un poco exaltado. Procedió a sentarse y se le entregó una taza de café, la cual llevaba hacia su boca y devolvía a la mesa sin tomar un sorbo en innumerables ocasiones, como si se tratara de una expresión de nervios.

A pesar de sus temores, no titubeó al contar los episodios que, en su opinión, deben ser investigados con urgencia. Su mirada fue firme y contundente al comenzar su relato aseverando: "El Saina debe ser intervenido por autoridades nacionales, es urgente". Su indignación e impotencia también se evidenciaron en las lágrimas que dejaba rodar al tomar alguna pausa para traer del recuerdo, quizás, las imágenes más penosas.

Todo es cierto
La estadía de Héctor en Socioeducativo no fue fácil para él, ahora, se siente culpable e incluso avergonzado por haber sido obligado a mantener una especie de código de silencio o lealtad hacia sus compañeros, entre quienes, según su versión, figuraban ciudadanos que atentaban contra la integridad personal de los internos y cometían todo tipo de irregularidades.

-A mí nadie me puede venir a decir que esto pasaba antes o que ha pasado siempre. Yo trabajé allá varios años, no te puedo decir en cuál fecha, pero nosotros habíamos conformado un equipo de trabajo muy bueno, muy preparado, nuestro norte era ayudar. Una vez cambiadas las autoridades de Saina comenzaron las irregularidades y todos ellos tienen conocimiento de esas situaciones, absolutamente todos.

"En Saina, es difícil que un trabajador dure más de un año, puesto que los sueldos son muy bajos y, en el caso de El Manzano, corres peligro todo el día. Allá, hay muchos enemigos y no son precisamente los internos, son tus propios compañeros, existe mucha competencia.

Las peleas denunciadas por la gente de los reportajes publicados EL IMPULSO son ciertas, los guías ponen a los muchachos a pelear. Los maltratos comienzan desde que los muchachos ingresan a la institución, yo nunca estuve de acuerdo con este tipo de cosas, pero las amenazas son suficientes para obligarte a callar".

Para mí, señaló con elocuencia, fue maravilloso poder atender a los niños, pero cuando comenzaron los vicios era inútil luchar, porque tras recibir tantos daños el muchacho sale viendo la vida de otra manera y aquellos que podían rescatarse se pierden. El maltrato no es sólo físico, sino emocional; las irregularidades fueron iniciadas por los funcionarios de ingreso, no todos y habían guías participando en los desmanes, incluso suministrando armas blancas, si alguien no entraba en eso se podrían considerar como desleal.

-El cambio de administración fue grave, porque comenzaron a intervenir factores políticos en la contratación de personal, por ende entró gente sin ninguna preparación e incluso exfuncionarios de los cuerpos de seguridad, incluso gente de la Reserva y la Guardia Nacional.

Más denuncias
Las expresiones del rostro del este testigo fueron cambiando del temor a la rabia en la medida en que se adentraban en su relato. Ratificó los testimonios sobre las personas encapuchadas descritas por los adolescentes supuestamente maltratados.

-Sí existen encapuchados, son los guías. En los reportajes de este diario, salieron fotografiados los "tigritos" por su parte externa, me imagino que los reporteros no tuvieron acceso al interior de esa estructura. Esos espacios son cuartitos de un metro de ancho donde encierran a los muchachos y no pueden acostarse, siempre han estado allí...del otro lado del edificio también existen, son aproximadamente diez.

"La Gobernación de Lara ha tenido el afán de mejorar la estructura, porque el movimiento de dinero ha sido grande, pero no hacen nada si no cambian el personal. Antes no existían maltratos de ningún tipo, ahora se pagan millones de bolívares por fugas de adolescentes".

-Durante el día los jóvenes disfrutan de muchas actividades; el problema es en las noches. Eso es una cueva de lobos, se escuchaban demasiados rumores sobre violaciones, sin embargo, era difícil que el afectado te admitiera la situación pues la confianza se gana, no se impone.

"En el Saina los muchachos se acostumbran a llevar golpes y el mayor problema se produce cuando metes a un adolescente que cae por primera vez con uno de alta peligrosidad. Evidentemente, esta situación produce traumas y cambios de carácter en el individuo".

Héctor comentó su preocupación sobre la constante fuga de información sobre los antecedentes de los internos. "Cuando un chamo entra al Socioeducativo, ya el resto sabe por qué entró", dijo resignado y lloroso.

"La mala distribución de los casos y la no división en grupos etáreos causa horrores, usted no puede poner juntos a un violador con un sicario y eso causa violencia. Lo de la electricidad es cierto, a ellos los amarran de las rejas con paños mojados en sus manos y les ponen corriente. Los gritos son horrorosos en la noche, además había muchachos con epilepsia, heridos y con problemas de identidad sexual. Estos últimos debían permanecer aislados por su seguridad".

Hay complicidad interna, pues si uno de los guías conoce faltas debe decirlo, pero si lo hace se manda a matar. Necesitamos un mecanismo jurídico eficiente para denunciar, no hay garantías de seguridad".

Para Héctor, Saina es una muestra de caos interno, al tiempo en que clamó por una recuperación de la institución y por ende, de muchos jóvenes con maravillosas capacidades de aprendizaje, entre el resto del grupo a quienes calificó como "verdaderamente irrecuperables".

Sobre la visita
Como extrabajador del Socioeducativo Pablo Herrera Campins, de El Manzano, Héctor (nombre ficticio) admitió posibles excesos en las requisas aplicadas a los familiares de los internos, sin embargo, reivindicó la necesidad de reforzar la seguridad.

-Es cierto, el procedimiento puede llegar a ser humillante y yo no lo critico. Los padres son los primeros alcahuetas de los muchachos, recuerdo una ocasión en la que conseguimos una señora con un kilo de marihuana en una ropa, por tanto la revisión debe ser minuciosa. Otra vez, se detectó una madre con pastillas de éxtasis en sus partes íntimas, claro esa parte a lo mejor no la cuentan los denunciantes de maltratos.

"Igualmente, sabemos que son duros con las madres no acostumbradas a eso, pero hay otras quienes tienen verdaderos delincuentes allá adentro. Son medidas para proteger, si no hago la revisión y llega una comisión a hacer una requisa habrá consecuencias; yo he visto casos de muchachos con tres meses sin recibir una visita y te dicen llorando que su mamá no lo quiere, eso tampoco es justo", contó golpeando la mesa con el puño.

Ministerio Público abrirá investigación

A raíz de las denuncias contenidas en los reportajes publicados por EL IMPULSO sobre el funcionamiento del Servicio Integral de Atención al Niño y Adolescente (Saina) en Lara, el Ministerio Público abrió una investigación al respecto.

Ayer, fuentes extraoficiales cercanas a la Fiscalía Superior de la entidad informaron que la Fiscal 15 de Protección Integral a la Familia, María de los Ángeles Martínez solicitó la apertura de una investigación, la cual recayó por distribución en la Fiscalía número 20 de Protección Penal Integral a la Familia, a cargo de la fiscal Reina Vidoza.

En los próximos días, se iniciará el procedimiento respectivo al caso y se emitirán las citaciones de rigor.

Indigentes denuncian maltratos y se escapan del centro de rehabilitación Buen Samaritano

El Nuevo Día
El candente sol que la mañana de ayer iluminaba la zona rural de Sotillo, no detuvo a las 26 personas en situación de riesgo que decidieron escapar del "yugo" llamado Centro de Rehabilitación Buen Samaritano, ubicado en el sector La Floresta.

"Ayúdenme, nos están matando, no quiero más golpes", fueron las primeras palabras que expresó con lágrimas en los ojos José Gregorio Blanco, desde el piso de un galpón, adyacente al albergue, donde se lanzó porque el dolor de los golpes marcados en todo su cuerpo, no le permitió avanzar.

A gritos, junto a otro adulto mayor; Alex Franco, Richard Malavé y Lennynger Hurtado pidieron auxilio, argumentando que son maltratados en el centro de rehabilitación por los secuaces del alcalde de Sotillo, Nelson Moreno y el presidente de la Fundación de Misiones Sociales municipal, Edgar Mata.

Indignados los habitantes del sector aledaño, donde se refugiaron los indigentes, observaban las múltiples huellas de quemaduras, golpes, palazos y hasta balas marcadas en la piel de quienes, hasta ayer, estuvieron en el Buen Samaritano "que de bueno no tiene nada”.

"Yo para allá no voy más, porque me van a matar, quiero salirme de esto, pero un golpe más y muero", expresó Lennynger Hurtado, quien aseguró que tenía cerca de un año en la casa de La Floresta - como la conocen- tiempo durante el cual sólo recibió maltrato físico y psicológico.

Reiteró que quiere irse a otro centro de rehabilitación, donde le den atención médica y buen trato.

Robert Elías Hernández, admitiendo que es adicto a las drogas, contó que hace varios meses atrás acudió voluntariamente al centro de rehabilitación con la ilusión de recibir ayuda a fin de reincorporase en la sociedad; pero sus sueños quedaron truncados porque durante su estadía en el albergue no recibió "el mínimo cuidado, ni siquiera un psicólogo".

"Quiero un centro de rehabilitación que realmente me ayude, porque quiero demostrarle a mi familia que sí puedo salir adelante; pero allí no lo pude hacer. Puse todas mis ilusiones allí para nada, todo empeoró", acotó.

Los prófugos narraron que quienes los cuidan son personas violentas, que arremeten en su contra "cada vez que les da la gana", por motivos pocos valederos.

"La palabra allá - en el centro de ayuda- es Amén y Salvación, si tu no la dices te pegan. Entonces qué ayuda es ésa", se preguntó Richard Malave, mientras pedía a las comunidades interferir en su situación.

Observar a indigentes maltratados que huyen de la Casa de la Floresta, como es conocida, es la película que a diario perciben los residentes de la zona rural, quienes le hacen un llamado al defensor del Pueblo, porque "aunque son de la calle, son humanos".

Aseguran que constantemente decenas de jóvenes ensangrentados y golpeados imploran ayuda por las arterias viales de la zona rural.

En la cara
La denuncia de los fugitivos fue corroborada - en parte- al acudir al centro de rehabilitación para conocer la versión de las personas encargadas; pues quienes cuidan el recinto resultan ser más violentos que los pacientes.

Con un "no pueden pasar, por órdenes del alcalde Nelson Moreno", un joven negó a los medios de comunicación el acceso a la Casa de La Floresta.

Más tarde otro hombre, quien se identificó como Jorge Fuentes, agresivamente aseguró que los jóvenes y abuelos reciben buena atención. "Los 26 que se escaparon prefieren estorbar a las personas que pasean por los centros comerciales y calles de la ciudad".

Atacando verbalmente a los periodistas y habitantes del sector cercano al Buen Samaritano, reiteró que el primer mandatario municipal y el presidente de la Fundación de Misiones Sociales Sotillo, ordenaron estrictamente impedir el paso a los medios de comunicación y otras personas ajenas a las instalaciones.

Minutos más tarde, mientras las personas en tratamiento de rehabilitación se asomaban por el alto paredón que los aísla del resto del mundo, otro joven con rostro que mostraba molestia haló a Fuentes y obligó a los internos a dejar de asomarse.

Su versión
Pese a que José Fuentes manifestó que fueron 26 los escapados y que en el centro de rehabilitación sólo hay 130 indigentes, Edgar Mata aseguró que sólo diez personas salieron de las instalaciones, en las cuales "actualmente hay 230 pacientes".

"Lo que pasa es que él dice 130 porque ésa es la cantidad de indigentes que tenemos; pero son 230 porque además tenemos 45 abuelos y el resto son líderes (personas que acuden voluntariamente)", explicó para señalar que la cantidad de internos que tienen en el centro sobrepasa la cifra de los censos (182 hasta marzo), por ello presumen que están atendiendo a personas de otras jurisdicciones y regiones.

Según Mata, los internos decidieron marcharse del Buen Samaritano porque están acostumbrados a la calle, además tuvieron una pelea entre ellos mismos; motín por el cual - aseguró- están golpeados.

"Tenemos que recordar que son personas adictas, que les gusta manipular a la gente, por eso muchas veces hasta ellos mismos se cortan para llamar la atención".

Para el funcionario municipal la fuga de los indigentes "es normal". Argumentó que se escapan porque el albergue no tiene vigilancia represiva, sólo están dos policías municipales que se encargan de resguardar los equipos y alimentos.

Promesas
El presidente de Misiones Sociales informó que la semana entrante inaugurarán una cuadra con capacidad para 300 personas, a fin de dividir a los internos y prestarles atención a las mujeres en situación de calle, quienes actualmente por falta de espacio no reciben ayuda.

Asimismo se comprometió a investigar las denuncias de maltratos y sancionar o retirar a las personas encargadas que vulneran los derechos humanos de los pacientes.
Además, prometió mostrarles las instalaciones a los medios de comunicación el próximo lunes, a las nueve de la mañana.

La Fundación de Misiones Sociales espera respuesta por parte de Petróleos de Venezuela (PDVSA) para la construcción de una granja de rehabilitación, donde los internos además de recibir atención trabajarán; y una cancha deportiva para ello requieren cerca de 600 millones de bolívares.

domingo, 16 de septiembre de 2007

Disidencia criminalizada

Expediente de El Universal

Las maneras para castigar a la oposición son variadas y utilizan herramientas legales, judiciales o violentas. El miedo surte efecto y gana terreno.


ESTRATEGIA ROJA El del 14 y 15 de julio fue un fin de semana ajetreado para Mónica Fernández. En su condición de abogada y coordinadora del Foro Penal Venezolano se dedicó a defender y a velar por la integridad física de Simón, Alejandro, Francisco y Juan Mejías y de Marcos Carrillo, detenidos ese sábado en el estadio Universitario durante un partido de la Copa América, unos por repartir volantes con consignas políticas y otro por protagonizar un encontronazo, en el que salió golpeado, con el alcalde metropolitano, Juan Barreto.

Durante ese par de días, la abogada denunció, ante instancias gubernamentales y medios de comunicación, lo injustificado de tales detenciones y exigió libertad para los imputados.

El lunes 16, fue prácticamente protagonista involuntaria y ausente del programa La Hojilla, que se transmite por Venezolana de Televisión. El martes 17, la diputada Desirée Santos Amaral pidió que la encarcelaran por autorizar, como jueza, la presunta detención ilegal del ex ministro Ramón Rodríguez Chacín durante los sucesos de abril de 2002, por lo cual Fernández ya tenía un procedimiento abierto desde 2004. Ese mismo viernes, 20 de julio, la Fiscalía anunció la reapertura del proceso en su contra.

"Todo fue muy sistemático. Un ejemplo claro, pero sólo uno de tantos, de persecución política y criminalización de la disidencia. En La Hojilla, Mario Silva (conductor del espacio) y Juan Barreto dijeron expresiones que incluso podrían tipificarse como delito de violencia contra la mujer, según la nueva ley, y me difamaron con la falsedad de que no soy abogada. Toda la semana me mencionaron en La Hojilla con incitaciones claras al odio. En cuanto a la solicitud de la diputada Santos Amaral, fue realizada totalmente fuera de contexto, durante una sesión que debatía el caso de supuesta extorsión ejercida por un comunicador social que denunciaba irregularidades en Pdvsa", expresó Fernández haciendo el recuento de aquella semana.

Y se hizo el silencio. Para Fernández, la fórmula de atacar con insistencia y luego desaparecer busca el desgaste psicológico, la implantación de la zozobra y una reacción extrema del imputado: o baja el perfil o se radicaliza. El hecho que reflotó Santos Amaral ocurrió hace más de cinco años y la imputación fiscal lleva casi tres. El caso lo han conocido cinco tribunales, "con la clara intención de que quede en el que no corresponde".

Para Tamara Suju, también abogada y activista de la oposición, está claro que la disidencia política está criminalizada. Suju prefiere hablar de "criminalización de la política", pues considera que cualquier manifestación ciudadana, de opinión o acción, es una forma de hacer política.

"En Venezuela estamos pasando del Estado de Derecho al Estado de Derecho Militarista, ni siquiera comunista. Es la tendencia a criminalizar la política. Los ciudadanos hacen política cuando manifiestan, cuando opinan distinto. Si eso le molesta al sistema imperante, la criminalizan, tratando de callarlos, absorbiendo espacios, intentando sembrar miedo y persecución a través de la actuación de diversos entes, que pueden ser grupos radicales, tribunales, autoridades policiales y militares, entre otras", explica.

Como todos los abogados defensores de imputados de la oposición también se siente agredida: "Hemos sido víctimas de persecuciones, de eventos humillantes hasta en los juicios en los que hemos estado. Sobre mí, en particular, difundieron un burdo montaje de una conversación para intentar imputarme delitos que jamás cometí".


Fernández también observa rasgos militaristas en este esquema de acción, aunque le agrega un segundo elemento, el autoritarismo. Tal binomio, "militarismo-autoritarismo", le resulta un castigo para toda la sociedad civil organizada, más allá de los partidos políticos de oposición, a los que considera, en su mayoría, "destruidos". Y técnicas claras: "marcadas persecuciones, cambios de altos funcionarios públicos, leyes para castigar a la disidencia, delincuencia organizada, jurisdicciones especiales antiterrorismo, juicios muy largos o condenas rápidas. Todo forma parte de un patrón visible".

La persecución no tiene por qué ser sólo física o judicial. También puede ser laboral. Suju cita como ejemplos los despedidos de la antigua Pdvsa, los marinos mercantes e incluso aquellos que no obtuvieron trabajo o fueron despedidos por aparecer como firmantes de la oposición en la llamada Lista Tascón o el Programa Maisanta, que contiene información política sobre los votantes inscritos en el Registro Electoral. "Este tipo de discriminación puede implicar, incluso, delitos de lesa humanidad porque a muchos se les ha despedido, no se les ha cancelado lo debido y se les ha perseguido para que no encuentren trabajo".
Por un video, por un liderazgo

Fue un militar, el capitán retirado de la Guardia Nacional Javier Nieto Quintero, quien se dedicó a organizar cine-foros por varias ciudades venezolanas acerca de la película La fiesta del chivo. Ahora está en la clandestinidad, tras ser acusado de "instigar a la rebelión" basados, según Suju, en "un expediente que armaron y que resulta fantástico, pues lo acusaron de magnicida junto con otros militares como Iván Ballesteros, el político Oscar Pérez y hasta Posada Carriles, quien se encontraba preso". También fue imputado, en mayo, por tenencia ilegal de 50 armas largas. Cualquiera sea la razón, acallaron la película y a los foristas.

No es el único militar que se considera perseguido. Algunos otros son el general Oswaldo Suju Rafo, activo miembro de la oposición venezolana, también acusado de instigación a la rebelión y quien, como Nieto, se encuentra en la clandestinidad. Los militares disidentes que se pronunciaron en la plaza Francia de Altamira se encuentran en el exilio, bajo presentación en tribunales o en prisión. El general retirado Francisco Usón, quien emitió opiniones sobre el caso de los soldados quemados en Fuerte Mara y la situación de la Fuerza Armada durante un programa de televisión, está preso.

La lista que enumeran las abogadas al hablar de casos que pudieran calificarse como criminalización de la disidencia es larga, pero ambas coinciden en señalar un ejemplo emblemático, el del alcalde de Chacao, Leopoldo López. Fernández lleva la cuenta: han sido 26 procesos penales, 15 imputaciones y dos inhabilitaciones políticas. Atribuyen la persecución legal y judicial a que "es un líder verdadero".

Sigue el listado: "los miembros de Súmate, acusados, imputados y, en algunos casos, con prohibiciones de salida del país; Carlos Ortega y Carlos Fernández, líderes gremiales de trabajadores y empresarios durante el paro, imputados y en el exilio; los líderes de los partidos políticos, que "han sido burlados, difamados y amedrentados"; Alberto Federico Ravell y Leopoldo Castillo, accionista y periodista de Globovisión respectivamente, acusados -entre otros señalamientos- de fomentar el magnicidio; los canales no complacientes Globovisión y RCTV, uno con aproximadamente 80 procesos judiciales, legales y administrativos en su contra y el otro imposibilitado de transmitir por señal abierta; la jueza del Tribunal 4º de Control del estado Yaracuy, Alcy Maite Villañales, quien otorgó medida cautelar sustitutiva de libertad a los 29 imputados en la fuga de prisión del ex gobernador Eduardo Lapi, destituida de inmediato pese a estar en pleno permiso posnatal; los jerarcas católicos y judíos que se han atrevido a expresar posiciones críticas; Mohamad Merhi, padre de una de las víctimas más jóvenes de la marcha del 11 de abril de 2002, quien ha sido sometido al escarnio público, acusado de miembro de la CIA y de lavar dinero" y los comisarios de la Policía Metropolitana en funciones ese mismo día, Iván Simonovis, Lázaro Forero y Henry Vivas.

Sobre este caso, Suju hace consideraciones particulares. A su decir, el proceso fue violado desde el principio, desde el instante en que Forero y Vivas solicitaron asilo en la Embajada de El Salvador y les fue negado. "El Salvador los entregó al Gobierno y se comprometió, junto con otros tres países, a vigilar que tengan un trato justo y que se respeten sus derechos humanos. Esto no ha ocurrido. El juicio lleva más de año y medio radicado en una ciudad distinta adonde los tienen presos, con tres audiencias por semana, en condiciones insoportables y llenos de vejaciones".

Sobre la frontera entre lo que puede calificarse como delito o como persecución política, Suju aclara que el caso de los policías metropolitanos del 11 de abril (incluyendo a los tres comisarios y los ocho funcionarios) es un ejemplo claro de castigo a la oposición. Hace un paralelismo: "Su trabajo era proteger a una masa de gente desarmada de un grupo armado que disparaba desde Puente Llaguno. Esos tiradores, partidarios del oficialismo, existieron y todo el mundo los vio. Entonces ¿por qué los pistoleros están libres, sin cargos, y los de la oposición están presos? ¿Por qué no todos están en igualdad de condiciones? El trato es distinto porque lo que se hace es criminalizar a la oposición".

Pero no se penaliza sólo a quienes disienten desde el lado del país que no es rojo. Cualquier desacuerdo del lado oficialista es muy mal recibido. A los poquísimos que se atreven a disentir, aunque sea sutilmente, les quedan dos opciones: pedir perdón o aguantar los calificativos de traidores, desleales u opositores, que pareciera ser un insulto más. "La persecución también se aplica en sus propias filas, así ha ocurrido con gobernadores como los de Aragua y Sucre, o como la dirigencia de Podemos", dice Suju.

Fernández, quien se considera perseguida, también se siente acompañada. Dice que la solidaridad proviene de Venezuela y del resto del mundo. Eso otorga una coraza particular. Pero lo común es otra cosa. Tamara Suju lo ha visto en quienes solían ayudar a la oposición. El miedo surte efecto, dice. La conclusión es cualitativa y cuantitativa: "Cada vez son menos los dispuestos a ayudar a quienes lo necesitan".

domingo, 29 de julio de 2007

"Barrio Adentro" parte III

Hugo este es el tercer post que abro referente a este tema, el estado de miseria y olvido en el que viven los venezolanos que habitan en los sectores populares, en total contraste con lo que alegan tus partidarios los cuales no si serán ciegos o si vendrán de otro planeta, lo que si se es que llenan sus bolsillos mientras el pueblo sigue con el estómago vacío.

Bueno, como yo se que tu estas muy ocupado luchando contra el imperio, dándole una “ayudita” a los países hermanos, cerrando o amenazando a los medios, peleándote con la iglesia, con el sector privado, etc. (la lista es larga) En fin cuando tengas un tiempito solo mira a tu alrededor y verás a ese pueblo olvidado y hundido en la miseria, día a día padeciendo los embates de esa cosa que llamas socialismo del siglo XXI, la cual nadie entiende.

Esta vez estuve en dos barriadas diferentes hablando con la gente, conociendo sus necesidades, no se que es mayor si la rabia de ver a ciudadanos venezolanos viviendo en condiciones tan deprimentes, o la impotencia de no poder hacer casi nada por ellos, uno de los testimonios más desgarradores fue el de una señora mayor, una abuela que muy amablemente aceptó conversar conmigo y me dijo que en ese barrio hay niños desnutridos, ya dos han muerto por esa causa, la leche para los niños está cara además de escasa, le pregunté si el mercal ha llegado al barrio y me dice que si, a veces, pero que no es posible que se tenga que hacer colas para poder comprar y de paso racionado, que nunca había visto semejante cosa en Venezuela. Hable con varias personas más, me contaban de la inseguridad, de la falta de empleo, del estado deplorable de los hospitales, de lo deficiente de la educación, de que para conseguir trabajo deben comprar los cupos de empleo a sindicalistas rojos rojitos, sino no hay empleo para ellos.

Luego de medio día hablando con la gente y en otro sector popular me detuve en la única bodega de ese sector a tomarme un refresco. Su dueño un señor muy amable, muy humano que conoce a todos y cada uno de los pobladores del barrio, sus historias, sus necesidades, mientras me tomaba mi refresco conversaba con el, me contó que la delincuencia los tiene azotados, que el agua llega al barrio cada 3 ó 4 días, que no cuentan con un ambulatorio cercano, si alguien se enferma tienen que llevarlo al hospital el cual queda muy lejos, y peor si la persona tiene algo grave se muere en el camino, me dijo que el socialismo del siglo XXI es una farsa, una locura sin pies ni cabeza. En definitiva la gente de los barrios está mas que clara casi todos dicen Venezuela está por el suelo, mientras el loco está regalando nuestro dinero, él está gordo y el pueblo muriéndose de hambre, así que Hugo no se a quien tratas de engañar cuando dices que los barrios te apoyan mayoritariamente.

Prepárate chico porque tu régimen de terror, pronto llegará a su fin y tendrás que pagar la burla y el saqueo a nuestra patria ¡¡¡TRAIDOR!!!.






La primera de las casas donde su dueño conversó conmigo y quiso que fuera fotografiado el estado en el que vive.

Artículo 82-Toda persona tiene derecho a una vivienda adecuada, segura, cómoda, higiénica, con servicios básicos esenciales que incluyan un hábitat que humanice las relaciones familiares, vecinales y comunitarias. La satisfacción progresiva de este derecho es obligación compartida entre los ciudadanos y el Estado en todos sus ámbitos.

El Estado dará prioridad a las familias y garantizará los medios para que éstas y especialmente las de escasos recursos, puedan acceder a las políticas sociales y al crédito para la construcción, adquisición o ampliación de viviendas






El baño está construido afuera:



Esta es una casa y a la vez una bodega




















Adentro...



















En este barrio también me abrieron las puertas de su casa...







A este señor le han dado dos ACV y no tienen como costearle todo el tratamiento





Pese a todo lo malo siempre hay una sonrisa parta dar...







Este barrio es inmenso, tiene otra parte y para acceder a ella hay que cruzar este camino



Y subir estas escaleras





No pude llegar al otro lado, pero para la próxima vez está prometido que llegaré hasta allá.





Unas residencias..





Ya cuando me iba y luego de compartir el día con estos venezolanos iguales a nosotros, viendo el estado en el que viven, me consigo esto escrito en esta pared... hay que ser bien cínico.

Y más adelante

Hugo me cansaré de llamarte traidor, miserable, parásito, GHDP!!!

Lo que opinó la gente: